Cuando pensamos en sustentabilidad, solemos imaginar botellas que se reciclan o ropa que se repara. Pero existe una gran cantidad de residuos que no encajan en ninguna de esas categorías: materiales mezclados, contaminados o técnicamente imposibles de recuperar.
Es ahí donde entran las plantas de procesamiento de residuos, infraestructuras diseñadas para hacerse cargo de aquello que queda fuera del sistema tradicional de reciclaje. Estas plantas cumplen distintos roles según el tipo de residuo:
  • Separación y clasificación avanzada
  • Tratamientos físicos o químicos
  • Valorización energética
Esta última ha tomado fuerza en los últimos años, especialmente en industrias como la cementera, donde ciertos residuos pueden ser utilizados como combustible alternativo.Un ejemplo en Chile es Coactiva, iniciativa vinculada a Polpaico, que trabaja con residuos industriales complejos, incluyendo textiles no reciclables para transformarlos en energía. Según información de la propia empresa y medios especializados, este proceso permite reducir el uso de combustibles fósiles y evitar que grandes volúmenes de desechos terminen en vertederos (Coactiva, 2023; Diario Financiero, 2022; País Circular, 2021).
¿Es una solución sustentable?
Por un lado, estas tecnologías:
  • Disminuyen la presión sobre rellenos sanitarios
  • Aprovechan residuos sin otra salida
  • Contribuyen a reducir el uso de combustibles tradicionales
Pero al mismo tiempo:
  • No reintegran los materiales al ciclo productivo
  • Implican procesos de combustión
  • Dependen de industrias altamente intensivas en carbono

En ese sentido, funcionan más como una solución de transición que como una respuesta definitiva.

¿Y qué pasa con los textiles?El caso textil es particularmente complejo. Muchas prendas hoy están hechas de mezclas de fibras o contienen tratamientos que hacen inviable su reciclaje o están demasiado deterioradas para transformarlas con upcycling.Para estos residuos, las plantas de valorización energética pueden ser una alternativa realista: permiten evitar su acumulación en vertederos y darles un último uso. Sin embargo, siguen estando al final de la cadena de soluciones posibles.

El verdadero desafíoSi estas plantas existen, es porque hay un problema previo: estamos produciendo materiales que no sabemos cómo recuperar. Ahí es donde iniciativas como Circular toman fuerza. A diferencia de las soluciones industriales que operan al final del ciclo, estas propuestas buscan intervenir desde antes:

  • Rescatando materiales
  • Rediseñando productos
  • Extendiendo la vida útil de los textiles

La diferencia es clave: mientras unas gestionan el residuo, otras intentan que ese residuo no exista.Las plantas de procesamiento cumplen un rol necesario. Se hacen cargo de lo que el sistema no logró resolver. Pero el objetivo no debería ser perfeccionar estas soluciones, sino necesitarlas cada vez menos. Porque en un modelo realmente circular, el residuo no es el final del proceso, sino un error de diseño.

 

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 Referencias

  • Coactiva. (2023). Servicios y valorización de residuos. Disponible en:
  • Diario Financiero. (2022). Coactiva y valorización energética en Chile.
  • País Circular. (2021). El rol del coprocesamiento en la Ley REP.