En Eskilstuna, Suecia, existe un lugar que está cambiando la forma de ver el consumo y los residuos: ReTuna Återbruksgalleria, el primer centro comercial del mundo en el que todo lo que se vende ha sido recuperado, reparado, reutilizado o producido de forma sostenible.
¿Qué es ReTuna?
ReTuna combina un centro de reciclaje municipal con un espacio comercial donde no se vende ningún producto nuevo. Todo procede de objetos que la comunidad ha dejado para ser recuperados. En lugar de ir directamente a la basura, un equipo especializado revisa cada artículo y evalúa cuáles pueden ser reparados, restaurados o transformados, y cuáles deben seguir otros procesos de reciclaje. Los objetos que aún tienen potencial se derivan luego a las distintas tiendas del mall, donde se acondicionan y preparan para volver a circular y encontrar un nuevo hogar.
¿Qué tipos de tiendas hay en ReTuna?
ReTuna tiene varias tiendas y servicios que operan bajo este enfoque circular. Algunas de las más destacadas incluyen:
- Tiendas de ropa y moda reutilizada (ropa vintage, prendas restauradas).
- Electrónica y computación reparada.
- Muebles, decoración y artículos de hogar provenientes de donaciones.
- Juguetes, bicicletas y objetos deportivos con nueva vida.
- Libros y artículos culturales.
- Tiendas de construcción y materiales.
- Floristería o vivero con plantas y productos verdes.
- Restaurante y café orgánicos y sostenibles dentro del mismo centro.
- Espacios de feria, talleres, eventos y conferencias para aprendizaje y comunidad.
En total son alrededor de 14 tiendas enfocadas en distintos rubros con una oferta muy diversa.
¿Por qué esta iniciativa es tan importante?
ReTuna es un ejemplo extremadamente poderoso de cómo la economía circular puede integrarse en la vida cotidiana de una ciudad. Transformar residuos en productos útiles no sólo disminuye la cantidad de basura, también crea empleos, impulsa habilidades técnicas, educa a la comunidad sobre sostenibilidad y fortalece redes locales.
Un proyecto como este podría funcionar en Chile, pero requeriría avanzar en varios aspectos clave como sociedad. Sería necesario fortalecer la infraestructura para la recolección y clasificación de objetos reutilizables, con una mayor articulación entre municipios, organizaciones sociales y emprendimientos circulares. También habría que seguir trabajando en la cultura de reutilización, ya que, aunque el mercado de segunda mano ha crecido, aún existen ciertos prejuicios asociados a lo usado que pueden superarse mediante educación, diseño e iniciativas comunitarias. Las políticas públicas, como la Ley REP, son un buen punto de partida, pero se necesitaría una implementación más integrada que apoye proyectos de gran escala en economía circular. Finalmente, la colaboración entre el sector público, diseñadores, emprendedores y fundaciones sería fundamental para crear espacios permanentes que consoliden estas prácticas y las acerquen a la ciudadanía.
¿Te imaginas un espacio así en Chile? ¿Crees que debuenafe podría transformarse o impulsar algo similar en el futuro? La economía circular se construye entre muchas personas, y cada donación, compra consciente o taller es un paso más hacia ese cambio.




